Ludopatía, jóvenes y apuestas.

La publicación XLSEMANAL  dedicó un amplio reportaje al nuevo perfil de ludópata: jóvenes que se enganchan al juego de azar a través de internet. Os dejamos un estracto:

El juego es adictivo. El ludópata es un enfermo. Y cada vez más jóvenes piden ayuda. La explosión de las webs de juego ‘on-line’ ha acelerado el momento de la primera apuesta. Hasta hace poco, los jugadores empezaban, de media, a los 28 años. Hoy, a los 18. Algunos, incluso, a los 13. Los expertos advierten: «Una generación entera está siendo empujada a la ludopatía». Y todo comienza con un clic.

El juego te transforma


Una máquina del tiempo. Sí. ¡Ojalá tuviera una! Viajaría hasta aquel día, al minuto anterior a mi primera apuesta. Aquello lo cambió todo… ¡Todo!» Mario es ludópata y lleva dos meses en tratamiento. Tenía 18 años cuando apostó por primera vez en una web de apuestas deportivas. «Lo pienso ahora y todo me parece absurdo, estúpido. Estás en tu habitación tan tranquilo, haces un clic con el ratón y, ¡hala, toda tu vida a tomar por culo! Tal cual, empecé a jugar y ya no pude parar». Cinco años después, nadie confía en él. Su familia, su novia, sus amigos; a todos ellos les ha mentido y engañado alguna vez. «Constantemente, en realidad admite. Desde aquel día…».

Aquel día, navegando por Internet, «como cualquier otro día», Mario que accede a compartir su historia sin revelar su verdadero nombre ni su procedencia ni su lugar de trabajo. «No quiero que todo el mundo me señale con el dedo», aduce aceptó la oferta de una web cuyos banners llevaban tiempo invadiendo su navegador. «Me regalaban cien euros. Para apostar, claro. Así, sin más, por mi cara bonita ironiza. Ya había entrado antes, pero había que registrarse, dar una cuenta y, no sé, me daba pereza, desconfiaba. Ese día, sin embargo, no sé… Fui, primero, con 20 euros. Gané. Luego, otros 20. Otros 40. En unos minutos tenía más de 500. ¡Flipaba! Y entonces, de pronto, en una mano lo perdí todo. Estaba como poseído; cabreado, excitado, no sé, como una moto. Yo estaba en la universidad, fuera de casa, con tarjeta de crédito de mis padres… Perdí otros mil euros. Ya te digo, ¡si tuviera una máquina del tiempo!».

Pero las máquinas del tiempo, bien que lo sabe, no existen. Existen, eso sí, las máquinas tragaperras principal fuente de ludopatía (90 por ciento de los casos) entre los españoles; las casas de apuestas; los bingos; los casinos; los casinos on-line; las webs de póker, de apuestas deportivas, de tragaperras; el juego por televisión…

Los menores juegan


En España, el 18% de los menores así lo revela un estudio de la Universitat de València y la Fundación Codere apuestan on-line. Más preocupante todavía: el ocho por ciento, de hecho, lo hace de forma habitual y a edades tan tempranas como los 13 años. Para ello no necesitan más que una tarjeta de crédito y el DNI de un adulto, los dos únicos requisitos exigidos en España para acceder a una web de juego en línea. Es decir, todos estos menores utilizan identidades falsas para jugar en Internet. Ante lo cual, sus padres o tutores no pueden hacer otra cosa que prestar más atención o bien incluir su nombre en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, del Ministerio de Hacienda. De ese modo, si alguien intenta suplantar su identidad en una web, el sujeto en cuestión es rechazado de forma automática.

En todo caso, nadie puede asegurar que todos estos jóvenes acaben convertidos en ludópatas, si bien, según los expertos, el 2,5 por ciento de quienes juegan en Internet desarrollan una adicción al juego. Una tendencia que preocupa, y mucho, a los responsables de las dos unidades de ludopatía que hay en España en Bellvitge y en el Ramón y Cajal (Madrid) y a los de las Asociaciones de Jugadores de Azar Rehabilitados. En ninguna de estas entidades, las únicas que atienden de forma específica a jugadores patológicos, hay menores de 18 años. «Su atención corresponde a psicólogos y psiquiatras infantiles explica Juan Lamas, director técnico de Fejar, federación que aglutina a 26 asociaciones de rehabilitados, pero cada vez nos llegan más familias hablándonos de chicos que reúnen todas las características del ludópata».

 

Fernando Goitia – XL Semanal