Francisco, Con el cartel a cuestas


¿Debemos o no, ponernos un cartel en la frente que diga: “YO SOY LUDÓPATA”?

Antes, cuando jugaba, tenía un cartel en la espalda, un cartel que yo no podía o no sabía leer, un cartel en el que la gente hacia sus pintadas.

Ese cartel era grandísimo, pero yo no lo veía, aunque notaba su peso.

Me colocaba frente a la máquina y daba la espalda a los demás (familia, amigos, etc.). Y la gente que te veía echar moneda tras moneda, aprovechaba la ocasión y escribía en el cartel: “ESE ES UN DEGENERADO. ES UN VICIOSO. ESTÁ TONTO. MIRA ESE GILIPOLLAS, ACABA DE SACAR EL PREMIO Y SIGUE ECHANDO…”. Y muchas otras cosas que yo no leía, pues lo llevaba en la espalda.

Ahora llevo otro cartel, que he escrito yo y que sigo escribiendo día a día; lo llevo puesto en la frente y en el pecho, donde lo veo yo y lo ven los demás, en ese cartel pone: ” SOY UN JUGADOR EN REHABILITACIÓN, Y SE VIVE MUY FELIZ SIN JUEGO”.

Es un cartel que, al principio, cuesta escribir, pero luego no pesa y se lleva con agrado.

No voy a volver a dejar que nadie escriba en el otro cartel de la espalda nunca más, porque no quiero fallarme a mí, ni a mi familia, ni a mis compañeros de la Asociación.

Francisco