Manolo, Cómo empezar una Nueva Vida 


Hoy me he animado a escribir estas líneas y contaros algo que un día estuvo a punto de destruir mi vida y la de mi familia.

Algo que hoy en día muchas personas siguen creyendo que es un vicio, y unos pocos sabemos que es una enfermedad muy grave.

Que las personas que padecemos esta enfermedad hacemos cosas increíbles por ir a jugar: robamos, maltratamos, mentimos, humillamos, abandonamos nuestros hogares e incluso hay personas que intentan el suicidio.

Yo era una persona de lo más normal y de lo más corriente, que tenía una familia, novia, trabajo y muchos amigos y que un desgraciado día se le ocurrió echar una moneda a una máquina tragaperras o jugar una partida al bingo. Algo normal para muchas personas, pero que para mí fue empezar un calvario, un sinvivir, porque cuando una persona está enganchada al juego, sólo tiene tiempo para pensar en él sin importarle todo lo que le rodea, ni su familia, ni su trabajo, ni sus amigos….. sólo le importa como conseguir dinero para poder saciar su ansiedad por el juego, sin darse cuenta del daño que está causando a todas las personas que tiene a su alrededor.

Yo llegué a lo más bajo que puede alcanzar una persona, mi autoestima estaba por los suelos, pensaba que sólo servía para traer problemas a los demás. Cada vez que pedía dinero, me prometía que era la última vez, pero a la mañana siguiente corría otra vez a conseguir dinero para poder jugar, sin acordarme de lo que la noche anterior había prometido, así una y mil veces y vuelta a empezar. Cada vez más deudas, menos amigos, menos hobbies y menos tiempo para mi familia. Hasta que un maravilloso día de agosto, aunque para mí pareciera el peor día del mundo, se descubrió todos los engaños y trampas que había estado ocultando durante bastantes años y que me habían convertido en un ser despreciable para la sociedad.

Mi familia me puso un ultimátum, o dejaba de jugar o me quedaba en la calle con lo puesto.

Por miedo a perderlo todo, fuimos a ver a un psicólogo amigo nuestro que nos dijo que la ludopatía era un enfermedad y no un vicio. Nos aconsejó que fuéramos a servicios sociales, que allí trataban otras adicciones y nos ayudarían.

Entre mi amigo Pedro y Rafa Ortigosa, médico de servicios sociales hicieron un plan de trabajo para que yo empezara mi rehabilitación y mi mujer se enseñara a vivir con un enfermo en el juego.

Así empecé una nueva-vida.

De esto hace ya 14 años que pasó y hoy puedo decir que soy un hombre normal, orgulloso no sólo de luchar día a día por no recaer, sino también por estar ayudando a otras personas a que salgan de este pozo oscuro en el que han caído por culpa del juego.

Me gustaría que mi experiencia sirviera para ayudar a todas las personas que hoy en día están enganchadas al juego y lo están pasando tan mal como mi familia y yo lo pasamos.

Espero que esta palabras sirvan también para que muchas personas se quiten ese velo que llevan puesto para no ver lo que realmente está pasando a algún familiar con el juego, que no hay peor cosa que ocultar su vergüenza detrás de un trozo de tela.

Que la ludopatía o juego patológico es una enfermedad y no un vicio, y por tanto necesita ayuda de profesionales en la enfermedad, y también ayuda y comprensión de personas que antes han estado en su misma situación.

Para terminar, me gustaría animaros y deciros que en Villena existe una Asociación “NUEVA VIDA”, que lucha día a día por combatir y prevenir esta grave enfermedad llamada ludopatía o juego patológico.

 

Manolo